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Encontré el botón de reinicio de tu vida
Escrito por Alejandro Pacheco - © Todos los derechos reservados, prohíbida su copia
Resulta que estaba debajo de tu almohada.
  
Si, es raro. Lo sé.

Al igual que tú, no estoy seguro de cómo llegó hasta ahí. Pero da igual, eso no importa ahora. Al menos ya sabemos dónde está. Estuvo ahí todo este tiempo.

Honestamente creí que estaría en algún lugar misterioso, polvoriento debajo de un libro viejo, o algo así. O por lo menos en algún sitio casi inaccesible, uno realmente difícil de encontrar. Un lugar en donde hubiese requerido mucho tiempo y de un esfuerzo extenuante.

Pero. Nop. La almohada. ¿Quién lo diría?

Estoy pensando exactamente lo mismo que tú. Debe ser un botón plano y blando por eso no lo sentías. A no ser que originalmente era de otra forma y se haya aplastado hace mucho tiempo. En ese caso, es posible que necesites reemplazarlo.

Como sea, has estado presionando ese maldito botón todas las noches. Por alguna razón sin embargo, (y quizá me equivoco) creo que no ha estado funcionando. Y no porque tu cabeza no sea lo suficientemente grande o pesada. Créeme, el tamaño y el peso de la cabeza humana suelen ser suficientes como para que ese botón funcione.

Es decir, has estado presionando esta cosa todas las noches, y ni siquiera te diste cuenta.
 
¿Cómo es posible?

Me he puesto a pensar mucho en eso. Y me doy cuenta que la gran mayoría realmente nunca reflexiona al respecto. Se despiertan y hacen las mismas cosas. Se repite el mismo patrón predecible una, y otra y otra vez…

Abrir los ojos, mirar el teléfono, leer Facebook, hacer café, ver el noticiero, ir a trabajar. Estresarse por todas las cosas que hay que hacer, trabajar, trabajar, tráfico, tráfico. Llegar a casa, ver televisión, cenar, ver televisión, acostarse, intentar dormir. Apretar el botón de reinicio y…

No nos damos cuenta pero el momento justo cuando despertamos es el momento perfecto para comenzar de nuevo. Desafortunadamente no tomamos ventaja de haber apretado el botón la noche anterior. Si lo hiciéramos, la cosa se vería más o menos así.

Reiniciar – Comenzar de nuevo – Nuevo.

Pero para hacer eso, tenemos que hacer algo totalmente diferente a lo que siempre hacemos.

Algo… radical.

Juro que si yo no apretara el botón e hiciera este truco que hago al despertar, no conseguiría hacer mucho durante mi día. Y así, pues se te va la vida.

Pero te confieso algo, hay días en los que se me olvida y siento la diferencia. Mi día se siente como que le falta rumbo, chispa. Es como meterme a nadar al mar y dejarme llevar por las olas. Cuando me doy cuenta ya estoy a 300 metros del punto donde me econtraba y preguntarme ¿Cómo es que llegué hasta aquí?

¿Sabes lo que quiero decir?

Por favor, dime que no estoy solo en esto.

Otra cosa que noto es que cada vez que me olvido, en realidad no estoy 100% de “mi lado.” Mi día termina siendo una lucha contra mí mismo. Todo lo veo difícil y tiendo a estarme quejando. No estoy en modo creativo sino en modo resistencia. Y por lo general termino mi día preguntándome ¿A dónde se fue todo mi tiempo, en qué lo invertí?
Por suerte estos días, rara vez olvido este sencillo hábito mañanero de “reseteo”
Justo después de abrir los ojos hago algo muy simple. Podría pensar que ni siquiera importaría pero importa. Y mucho. Así que yo te lo pido. Por favor, empieza a hacer esto justo los primeros 60 segundos después de haber despertado.

(No. No lo descartes sin haberlo probarlo)

Antes de agarrar tu teléfono, antes de prender el noticiero. Tómate los primeros segundos del día para poner tu mente en el mejor estado posible haciendo lo siguiente:

“Toma un minuto para sentir el placer de estar vivo”

Es decir, te sacaste la lotería: Te has ganado otras 24 horas para estrenarlas como quieras. 24 unidades nuevecitas del recurso más valioso que posees.

Hacer esta cosa tan simple te cambia completamente la forma en que vives tu vida.
Parece un cambio muy simple e insignificante. Pero regularmente las acciones más simples e insignificantes son las que tienen el mayor impacto.

¿Por qué esta cosa tan simple funciona?

Te comparto un secreto que he descubierto conmigo mismo. Mira estos dos escenarios.

# 1. Despertar Así: Me siento agradecido de estar vivo.

Resultado: Si siento que estoy agradecido de estar vivo, no tengo que forzar nada. Naturalmente fluye lo que quiero hacer, tomo mejores decisiones, todo lo veo como una oportunidad para el crecimiento, y aprovecho las oportunidades a mi alrededor. Literalmente todo es más fácil.

# 2 Despertar Así: La vida es una carga. Siento que mi vida es una interminable lucha.

Resultado: Si me siento como si la vida es una carga y una “tarea” que cumplir. Sólo veo la cantidad de problemas que hay que resolver y siento una enorme resistencia. Todo se siente forzado, como si tuviera que empujar, no me siento con muchas ganas, me canso, me enojo por cualquier cosa.

Claramente; el marco hace una gran diferencia.

Y todas las mañanas tomará un minuto para establecer conscientemente ese marco, que puede afectar a todos tus días.

Botón de Reset y sentirte agradecido por estar vivo.

Suena un poco raro, lo sé. Pero podría cambiar tu vida.

Agradecido de estar vivo.

Estamos juntos en esto... Abrazo
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Acerca de mi: 
Alejandro Pacheco

Alejandro es un autor y entusiasta de la vida. Ha escrito libros propios y para políticos, coaches y líderes de varias industrias.Su libro más reciente "La Vida Pasa Rápido" se acerca a las 5,000 copias vendidas.    
Sabe que es raro escribir esta micro biografía en tercera persona, pero reconoce que se escucha un poco más épico. 
© Todos los derechos reservados  alejandropacheco.me, epicbookclub.com y elcampamentodelavida.com son marcas registradas. 
     Alejandro Pacheco 2017